Este también se agrega al
error intelectual.
Este
saber es capaz de llenar lo que Morín llama “el primer vacío” que es el
Conocimiento,
ya que ignorar la integración del “como conocer” con el conocimiento
Puede
llevar al “error y la ilusión”. El conocimiento de ese conocimiento puede
Librarnos
del error al conocer las fuentes sicológicas, culturales y biológicas que lo
Originan.
Ese conocer del conocer,
esta capacidad auto-observadora, no debe separarse de las actividades
observadoras, lo que nos capacitaría para afrontar los riesgos del “error y la
ilusión” y debe aparecer ante la educación como principio y necesidad
permanente.
http://www.urbe.edu/publicaciones/redhecs/pdf/edicion-especial/1-ponencia-dr-alberto-cayon.pdf
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